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Estudian microalgas productoras de moléculas de selenio para elaborar alimentos funcionales 9/5/2012
Estudian microalgas productoras de moléculas de selenio para elaborar alimentos funcionales Investigadores de la Universidad de Huelva han comprobado la capacidad de una microalga para producir moléculas con selenio fáciles de asimilar por el organismo.
Investigadores de la Universidad de Huelva han comprobado la capacidad de una microalga para producir moléculas con selenio fáciles de asimilar por el organismo. En concreto, los expertos han obtenido selenometionina, una forma de selenio que no resulta tóxica y puede incluirse en suplementos alimenticios destinados a consumo humano.

Expertos de los grupos de investigación Análisis Medioambiental y Bioanálisis, y Bioquímica y Biotecnología de Organismos Fotosintéticos de la Universidad de Huelva aprovechan las posibilidades que ofrecen las microalgas en la producción de nuevos alimentos funcionales ricos en selenio. “Estos microorganismos constituyen una buena alternativa como fuentes de sustancias funcionales y, en particular, de compuestos de selenio, elemento con demostradas propiedades terapéuticas en la prevención del cáncer, las enfermedades cardiovasculares, el sistema inmune, y los problemas neurológicos”, explica a la Fundación Descubre el responsable del proyecto, José Luis Gómez Ariza.

La aplicación de este elemento químico a las microalgas resulta la novedad del estudio, ya que, actualmente se comercializan suplementos alimenticios ricos en selenio en levaduras. “Es la primera vez que se estudia el selenio en microalgas”, reconoce el experto.

En concreto, los investigadores han elegido la Chrolella sorokiniana, por su resistencia, rápido crecimiento y su facilidad para acumular selenio. El primer paso consistió en comprobar que el microorganismo asimilaba el elemento. Tras la aplicación de diversas técnicas los expertos han comprobado que, efectivamente, la microalga es capaz de generar selenobiomoléculas.

Sin embargo, no todas estas moléculas de selenio son aptas para el consumo humano, ya que algunas, como el seleniato, resultan tóxicas. Los investigadores aplican técnicas que permiten identificar las más adecuadas para el organismo. Así, seleccionaron la denominada selenometionina, una forma de selenio bioaccesible, es decir, adecuada para que el organismo la asimile en la digestión. “Conseguimos un seguimiento metabólico del selenio que nos proporciona información para conducir el metabolismo de las algas hacia la síntesis de las selenobiomoléculas deseadas”, aclara el investigador.

Del tanque, a la alimentación humana

El proceso desde que el selenio inorgánico con el que los expertos ‘alimentan’ la algas se convierte en una molécula orgánica y, por tanto, disponible para el consumo humano requiere varias fases. Primero, los expertos colocan algas unicelulares en un tanque con selenito –sometiéndolas a la acción de la luz y a una temperatura adecuada- por el que pasa una corriente de CO2 para que los microorganismos realicen la fotosíntesis.

El siguiente paso consiste en comprobar que las microalgas acumulan el selenio sin sufrir trastornos fisiológicos importantes. Una vez demostrada la ‘salud’ del microorganismo, los investigadores caracterizan los metabolitos, es decir, analizan la forma química en que acumulan el selenio. “Las microalgas pueden cultivarse bajo condiciones nutricionales diferentes, con el objetivo de producir perfiles de macromoléculas variables, en función del destino final de la biomasa o de las propiedades que se deseen alcanzar. Si se quiere acumular selenio en forma de selenoaminoácidos, como la selenometionina (forma muy biodisponible para los animales), la composición del medio de cultivo puede modificarse en este sentido”, especifica Gómez Ariza.

El objetivo inicial del proyecto consistía en desarrollar un proceso a escala de laboratorio, aunque ahora se quiere también aplicar a escala piloto, para su posterior uso en biotecnología. Además, los investigadores están contemplado comprobar la acción del producto obtenido en el ratón de laboratorio. “Comprobaremos qué efectos tiene el producto sobre los roedores, pro ejemplo, sus propiedades antioxidantes”, adelanta el investigador.

Los estudios para la producción de moléculas derivadas del selenio se han ampliado también a otras especies como los champiñones, aunque el experto reconoce que los ensayos con microalgas están más avanzados y ofrecerán resultados prometedores. ”Desde el punto de vista biotecnológico, la naturaleza ofrece un ‘mercado de microalgas’ de dimensiones extraordinarias, que la investigación apenas ha comenzado a explorar y que tendrá enormes posibilidades de transferencia al sector industrial”, apostilla.
 
 
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